Sin prisa pero sin pausa, el proceso de bancarización en la Argentina avanza, por iniciativa de los bancos y del Estado nacional. Los bancos privados asociados a Adeba llevan adelante una campaña bajo la consigna "no use efectivo" , que apunta a mejorar la seguridad de la población con el uso de los canales bancarios digitales.

Adeba lanzó esta campaña a mediados del año pasado como primera respuesta a situaciones de inseguridad que afectaron y preocuparon a los clientes de los bancos. "Seguimos recomendando medios de pago electrónicos para comprar, transferir y pagar, poniendo énfasis en que estos son los más seguros, rápidos y eficaces para el manejo de dinero", destaca Adeba en un comunicado.

Las herramientas a disposición son, banca telefónica, terminales de autoservicio, cajeros automáticos, tarjetas de débito, tarjetas de crédito, débito en cuenta bancaria, débito en tarjeta de crédito, pago electrónico de servicios, cheque, cheque de pago diferido, cheque certificado, cheque de pago financiero, cheque cancelatorio, transferencias desde sucursales y transferencias entre tarjetas de crédito.

Desde el "corralito" de 2001 hasta estos días, los mayores avances en términos de bancarización han surgido no como una tendencia natural, como suele ocurrir en otros países, sino como consecuencia de problemas que, a veces, "explotan" de un día para el otro. En aquellos días en que no se podía retirar efectivo por encima del tope impuesto por el Gobierno, los argentinos aprendieron a pagar los servicios públicos vía Internet y, además, entendieron que necesitaban darle un mayor uso (forzado) a la tarjeta de débito. Más adelante, "gracias" a la ola de inseguridad, comenzaron a abandonar la anacrónica costumbre de cargar encima con grandes sumas de dinero para cerrar la compraventa de autos o inmuebles, y tuvieron que familiarizarse con las transferencias entre cuentas bancarias.

En este contexto, tras las medidas implementadas por el Banco Central, que redujeron los costos de transferir dinero en forma automática, las operaciones realizadas por este canal aumentaron 25% en apenas un mes.

Convencido de que "el consumo se va a ir para arriba", el gerente de Tarjetas de Banco Galicia, Sergio Kahan, anticipa una intensa competencia por ganar participación en el mercado del dinero plástico. "En 2010 la cantidad de tarjetas que emitimos aumentó un 21,5%, y para este año esperamos crecer, como mínimo, un 30% más. La competencia entre entidades será más fuerte", remarcó.

En enero último, la escasez de billetes de $ 100 derivó en una minicrisis provocada por la inflación, la rotura de una máquina en la Casa de la Moneda y la negativa del Gobierno a imprimir billetes de $200. Esta situación desembocó en un nuevo impulso para la bancarización masiva, con expansión universal del pago mediante tarjetas de débito y crédito. A partir de esta instancia, el ministro de Economía, Amado Boudou, aprovechó para reflotar la conveniencia de que la Argentina se sume a la tendencia del dinero electrónico para erradicar la economía informal. Y esta argumentación justifica las medidas de la AFIP para que sea obligatoria la aceptación de plásticos como medios de pago en los comercios, disposición que generó gran rechazo en el empresariado.